Una historia de violencia familiar estremeció a la capital del país: una mujer de 83 años perdió la vida el pasado 2 de noviembre, días después de haber sido golpeada salvajemente por su propia hija dentro de su vivienda ubicada en la alcaldía Venustiano Carranza, Ciudad de México.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), los hechos ocurrieron cuando vecinos de la colonia alertaron a las autoridades al escuchar fuertes gritos y sonidos de golpes provenientes del domicilio. Elementos de la policía capitalina acudieron al lugar y encontraron a la adulta mayor inconsciente, con visibles lesiones en el rostro, el tórax y las extremidades.
Paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) brindaron los primeros auxilios y la trasladaron de emergencia a un hospital cercano, donde ingresó en estado crítico. Los médicos confirmaron que presentaba múltiples fracturas y traumatismo craneoencefálico severo. Pese a los esfuerzos del personal de salud, la víctima falleció el 2 de noviembre, tras varios días de permanecer internada.
La agresora, identificada como María “N”, fue detenida en el lugar de los hechos y puesta a disposición del Ministerio Público, donde enfrenta cargos por homicidio doloso agravado por el vínculo familiar. Según las primeras indagatorias, la mujer habría atacado a su madre durante una discusión doméstica, aunque las causas exactas del altercado aún se investigan.
Vecinos del área relataron que los conflictos entre madre e hija eran constantes, pero nunca imaginaron que terminarían en una tragedia. “Se oían discusiones, pero esta vez los gritos fueron horribles… cuando llegó la policía ya la señora no reaccionaba”, comentó una vecina visiblemente consternada.
El caso ha desatado indignación y reflexiones sobre la violencia intrafamiliar contra adultos mayores, un fenómeno creciente que, según datos del INEGI, afecta principalmente a mujeres en situación de dependencia o abandono. Diversas organizaciones civiles han pedido reforzar las políticas públicas de cuidado, acompañamiento psicológico y atención preventiva para adultos mayores, especialmente en hogares donde existen antecedentes de violencia o consumo de sustancias.
Las autoridades judiciales de la Ciudad de México confirmaron que María “N” permanece recluida mientras se determina su situación legal. De ser hallada culpable, podría enfrentar una pena de hasta 40 años de prisión.
El trágico desenlace ha dejado un mensaje doloroso pero urgente: la violencia doméstica no distingue edad ni parentesco, y cada caso ignorado puede terminar en una pérdida irreparable.