La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) anunció un paro nacional de 48 horas los próximos 13 y 14 de noviembre, con movilizaciones simultáneas en distintos estados del país y una jornada de protestas en la Ciudad de México, incluyendo cercos a Palacio Nacional y un plantón frente a la Cámara de Diputados.
De acuerdo con la dirigencia magisterial, el paro tiene como objetivo exigir respuestas concretas del Gobierno federal a sus demandas históricas, entre las que destacan la abrogación de la reforma al ISSSTE de 2007, la derogación de la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), así como un incremento al presupuesto destinado a educación, salud y seguridad social.
Los representantes de la CNTE señalaron que, a pesar de los múltiples acercamientos con la Secretaría de Educación Pública y otras instancias del Gobierno, “no se ha cumplido con los compromisos adquiridos ni se ha garantizado justicia laboral y salarial para el magisterio disidente”.
En conferencia de prensa, dirigentes de la sección 22 de Oaxaca, la 18 de Michoacán y la 9 de la Ciudad de México informaron que el paro nacional iniciará con una marcha masiva el miércoles 13 desde el Monumento a la Revolución hacia el Zócalo capitalino, y que las protestas continuarán al día siguiente con bloqueos carreteros, toma de casetas y manifestaciones en oficinas públicas en varios estados del país.
“No se trata de una protesta aislada, sino de una movilización nacional por la defensa de los derechos de los trabajadores de la educación y del pueblo”, expresó uno de los voceros.
La CNTE advirtió que, de no recibir atención directa de la presidenta Claudia Sheinbaum, el movimiento podría radicalizar sus acciones en las próximas semanas, incluso durante los preparativos del Mundial 2026, para visibilizar su descontento.
Las autoridades educativas han informado que se mantendrá la vigilancia en los planteles escolares durante las fechas del paro y que se buscará garantizar la continuidad académica, aunque reconocieron que la movilización podría afectar clases en al menos 12 entidades federativas.
Con este anuncio, el magisterio disidente reanuda su ofensiva política y sindical en un contexto de tensiones crecientes entre el Gobierno federal y los grupos opositores del sector educativo, que exigen una revisión estructural del sistema laboral docente.